La crisis de precios del aceite de oliva está teniendo un efecto demoledor sobre las 'macromagnitudes' del sector, pero también sobre las 'micromagnitudes', sobre las que atañen al dinero que entra en los hogares de los olivareros, unos 110.000 en Jaén, y por tanto en su capacidad adquisitiva, en su mayor o menor suficiencia para llegar a final de mes... Según los datos faciltados esta mañana por la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, la renta de los aceituneros de la provincia se redujo globalmente unos 60 millones de euros en 2011, un duro varapalo para la economía en su conjunto y singularmente para los entornos rurales, donde la dependencia del monocultivo es mayor. Las razones ya se han apuntado anteriormente. Ese producto, vital para las cuentas de la mitad de las familias de Jaén, se vende un 24 por ciento más barato de lo que cuesta producirlo. Y así llevamos desde 2009.
Clara Aguilera ha lamentado la enorme debilidad que le confiere a los productores su extrema atomización (hay 820 almazaras en toda Andalucía), por lo que las reglas del juego las marcan los compradores. Y ha criticado durantemente a las grandes cadenas de distribución, a las que ha acusado de utilizar el aceite como reclamo, una política comercial que, según ella, se hace especialmente patente en Andalucía. Por todo ello, ha insistido en la necesidad de concentrar la oferta a un ritmo muy superior al de los últimos tres años, en los que tan sólo se ha logrado la integración de 47 empresas en Jaén, fundamentalmente en las plataformas de Interóleo Picual y Hojiblanca. «De seguir así, precisaríamos diez años más para lograr una dimensión adecuada, un tiempo del que no disponemos», ha manifestado Aguilera, quien ha advertido de la necesidad de que las ayudas para propiciar estas uniones no vengan sólo desde de la Junta de Andalucía, sino desde la propia Unión Europea.